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21 noviembre 2008

Ni Macondo ni Macdonalds: otra América es posible

Acerca de la identidad latinoamericana.
Por: Gustavo A. Valdés de León

Introducción I
La identidad del sujeto es el resultado inestable de un proceso dialéctico, un efecto –o producto– de la mirada de un “otro” significativo, mirada que expone el deseo de éste y que se expresa como discurso. Este “otro”, a su vez, es también un efecto –o producto– del sujeto, al cual le atribuye, como si fueran propias de él, expectativas y demandas que luego el sujeto tratará, con mayor o menor empeño y con mayor o menor éxito, de satisfacer –esto es, de responder, en el sentido estrictamente comunicacional del término.

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El sujeto, en tanto tal, se funda y se funde en el crisol de la mirada del “otro”, incluso la imagen que aquel percibe de sí mismo en el espejo deviene también en un “otro” –puesto que el sujeto, literalmente, no está en el espejo, puesto que la “imagen” que éste le devuelve, así como su mirada demandante, no “son” el sujeto como tal, pero lo constituyen.

En Latinoamérica el sujeto ha sido construido históricamente desde la imagen que el espejo europeo –luego norteamericano- le ha devuelto de sí, en tanto sujeto subordinado, subalterno, subsidiario y subdesarrollado. Poner en cuestión esa imagen en la que se enajena resulta indispensable para le emergencia de un sujeto con identidad propia, de un sujeto autónomo: desmontar el discurso hegemónico –negarlo, conservarlo y superarlo– en un gesto que lo emancipe de la alienación que lo asedia y haga posible la construcción –que será siempre una reconstrucción, siempre inconclusa– de su verdadera identidad.

A cambio de oro y piedras preciosas los castellanos entregaron a los aborígenes cuentas de vidrio y espejos de colores en los que se miraron –así fueron fascinados, así fuimos construidos. Romper el espejo, entonces, mirarnos a nosotros mismos con nuestros propios ojos, mirar lo que efecto somos – Latinaje– es ahora una tarea urgente, necesaria y posible.

Introducción II
El sujeto originario, el de las culturas aborígenes, no era todavía –al igual que sus conquistadores- sujeto de la Razón: habrá que esperar hasta l637, fecha de pu blicación del Discurso del método, para que el sujeto racional irrumpa en la escena filosófica europea.

El aborigen, el objeto de la Conquista, es todavía un sujeto de la Naturaleza que se percibe como una parte de ella y de sus ciclos y avatares, cosmovisión que se refleja en su teogonía: los dioses, masculinos y femeninos, que ha creado representan las fuerzas del mundo material con las que convive y lo constituyen. A esta multiplicidad de deidades los conquistadores oponen la terrible omnipotencia de un Dios único y militante que se corresponde con la unidad política de la monarquía española, absolutista y centralizada. Las tensiones y conflictos existentes entre las distintas etnias locales y la laxa autoridad de los “imperios” azteca e inca serán utilizados por los conquistadores para destruirlos, enfrentando aborígenes contra aborígenes.

Como resultado, el sujeto precolombino fue aniquilado como tal por la violencia de la Conquista y por las enfermedades “importadas”, el trabajo forzado y los maltratos durante la Colonia; los escasos sobrevivientes fueron perdiendo su condición de sujetos de la Naturaleza en un largo y traumático proceso de transculturación, mediante la evangelización compulsiva y el mestizaje forzado: en el origen del sujeto latinoamericano hay siempre una mujer violada o entregada como objeto de placer a los conquistadores y el acatamiento, formal y a regañadientes, a una religión extranjera: el resultado fue –es– este sujeto híbrido que somos, el Latinaje.

El sujeto cartesiano arribará tardíamente a Latinoamérica: la Razón como fundante del Ser del sujeto y la racionalidad de éste como fundante del objeto –esto es, la realidad “exterior”, la res extensa– mediante el recurso de la fundamentación, también racional, de la existencia de un Dios, llega de la mano de los enciclopedistas a fines del siglo XVIII, atravesando la intolerante censura eclesiástica y política de la época.

Aquel sujeto, eurocéntrico y racional, expresión ideológica del naciente capitalismo, moldeará al sujeto latinoamericano, o mejor, a lo quedó de él, a su imagen y semejanza: Europa primero y Norteamérica después, se abocaron a la construcción de un sujeto que asuma como propia aquella racionalidad produciendo, históricamente, un sujeto peculiar, conflictuado y conflictivo, “en tránsito”, en busca de una identidad perdida, en definitiva, un sujeto en proyecto que, en tanto tal, se cimienta en el pasado –su verdadera historia, no la que le ha sido escrita– y se asoma hacia un futuro posible desde este presente contradictorio y problemático.


Acerca del autor:
Valdés de León, Gustavo (2006). Ni Macondo ni Macdonalds: otra América es posible. Acerca de la identidad latinoamericana. Artículo disponible en línea en las Actas de Diseño del Encuentro Latinoamericano de Diseño 2006 realizado por la Universidad de Palermo.
Gustavo Valdés de León es profesor regular de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. Miembro del Consejo Asesor de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. Es docente en otras universidades e Instituciones.

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