NOTICIAS RECIENTES

21 noviembre 2008

8. Ensayando “respuestas”

Artículo: Ni Macondo ni Macdonalds: otra América es posible
Por: Gustavo Valdés de León

A lo largo de los siglos XIX y XX las elites políticas e intelectuales de Latinoamérica ensayaron diferentes respuestas a la cuestión de la identidad todas ellas teñidas, en mayor o menor grado, de connotaciones racistas, fiel reflejo del discurso dominante.

LEER MÁS >>


8.1. Aceptación acrítica del modelo europeo-norteamericano
Se acepta, sin resistencia, la inferioridad congénita de los pueblos americanos como resultado de la mezcla de razas que le dio origen, postulándose que la única manera de modernizar Latinoamérica consiste en mejorar la raza mediante la importación masiva de europeos, de preferencia anglosajones, en tanto razas vigorosas, emprendedoras y superiores. Ello no excluye la aplicación de medidas más expeditivas, tales como el exterminio físico de los “bárbaros”, esto es, los aborígenes: Julio Argentino Roca en la Argentina y la ignominiosa Campaña del Desierto. (La misma política fue implementada por los ganaderos de aquel país: la importación de ejemplares vacunos de razas prestigiosas –Aberdeen Angus, Shortorn, Hereford y otros– y su cruzamiento con el ganado criollo dio como resultado…la magnífica carne argentina).

Domingo Faustino Sarmiento (que inmortalizó el aforismo “Civilización o barbarie”), Juan Bautista Alberdi (“En América todo lo que no es europeo es bárbaro”) entre otros, son las figuras mas representativas de esta respuesta fuertemente ideologizada que atribuye el atraso endémico de Latinoamérica a la inferioridad racial de su población mestiza.

En este contexto la Educación –con mayúscula– juega un rol fundamental: las ideas europeas, es decir, las de la Ilustración, primero, y las del Positivismo, después, tendrían la virtud de compensar la natural inferioridad de la población nativa. El círculo de la alienación se cierra inexorable: el oprimido trata empeñosamente de mimetizarse con su opresor, ser como él copiando, dócil, su cultura, su estética y sus modales; trata empeñosamente de identificarse en la imagen que la mirada del opresor le impone: “Yo es otro”, el “buen salvaje” se identifica con aquel que le ha atribuido tal condición.

La irrupción del Positivismo y sus tesis del desarrollo por etapas sucesivas y necesarias (todos los pueblos del mundo deberán atravesar las mismas etapas que ha recorrido Europa para acceder a la Civilización) del progreso indefinido y de la omnipotencia despótica de la Ciencia han teñido de manera indeleble el pensamiento y la acción de Juan B. Justo, José Ingenieros y, en general, de gran parte del “progresismo” latinoamericano, hasta la actualidad: la “izquierda paleolítica”–según la feliz caracterización de Horacio Verbitsky– aún arrastra este estigma.

8.2. Exaltación –¿mística?– de la “raza americana”
Desde una posición opuesta, otros políticos e intelectuales han exaltado los valores positivos del mestizaje latinoamericano –aborígenes, hispanos, portugueses, africanos e inmigrantes de diverso origen– atribuyendo a esta raza la misión histórica de producir una nueva síntesis cultural (José Vasconcelos: La raza cósmica). Esta versión acepta el racismo que impregna la visión europea sobre los pueblos latinoamericanos pero cambia su signo, negando su carga peyorativa, al tiempo que rechaza el racionalismo positivista y el pragmatismo tosco y materialista de Norteamérica.

De cara al agresivo expansionismo estadunidense posterior a la Guerra contra España (l898) esta tendencia adopta posiciones antiimperialistas: Rubén Darío, fundador del Modernismo y, en especial, José Martí son sus más destacados representantes. Se exalta el “idealismo” de las razas latinas en oposición al utilitarismo norteamericano, fruto de su origen anglosajón y su protestantismo militante. Algunas de las variantes de esta corriente de pensamiento se articulan con el hispanismo y la nostalgia de la Colonia católica y barroca: el nativo se reconoce en la imagen que el otro lo propone pero rechaza la valoración negativa que éste le adjudica: el
aforismo alberdiano se invierte especularmente: “En América, todo lo que no es europeo ¡es bárbaro!”

8.3. Retorno al pasado
En su versión mas radical la exaltación de los valores de la raza americana conduce al Indigenismo, al rechazo absoluto del modelo europeo y su consecuencia, del mestizaje, proponiendo un –imposible– retorno a las instituciones y cosmovisión de las civilizaciones precolombinas –el Paraíso perdido: al racismo explícito de la mirada europea el Indigenismo opone un contrarracismo no menos explícito que enaltece “las virtudes milenarias de la raza” –con referencia a los pueblos originarios (Luis Emilio Valcárcel: Tempestad sobre los Andes). Esta respuesta no es producto del accionar de las comunidades aborígenes transculturizadas y discriminadas en las repúblicas oligárquicas de la época, sino de una elite intelectual condicionada por concepciones románticas de corte roussoniano: las sociedades precolombinas, los “grandes imperios”, son percibidas como un “paraíso perdido”, al cual sería deseable retornar.

El carácter utópico de es tas concepciones es evidente: aquellas sociedades, teocráticas y despóticas, estuvieron lejos de ser perfectas, por una parte, y por otra, los procesos históricos se despliegan en un transcurso temporal irrevocable, todo intento de volver al pasado, además de su imposibilidad fáctica, está condenado al fracaso por su flagrante anacronismo. Los únicos resultados prácticos del programa indigenista fueron la creación de instituciones burocráticas que, con el pretexto de preservar la identidad cultural de las comunidades aborígenes, terminaron incorporándolas a las unidades nacionales, lo que determinó, de hecho, la pérdida de aquella identidad que se proponía conservar.

Un lugar destacado, en este contexto, ocupa José Carlos Mariátegui (1895-1930), ensayista y político peruano, quien fue el primero en aplicar de manera creativa y original el marxismo revolucionario al análisis de la realidad latinoamericana y en especial a la cuestión indígena (Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana y En defensa del marxismo, ambos publicados en 1929.)


Acerca del autor:
Valdés de León, Gustavo (2006). Ni Macondo ni Macdonalds: otra América es posible. Acerca de la identidad latinoamericana. Artículo disponible en línea en las Actas de Diseño del Encuentro Latinoamericano de Diseño 2006 realizado por la Universidad de Palermo.
Gustavo Valdés de León es profesor regular de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. Miembro del Consejo Asesor de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. Es docente en otras universidades e Instituciones.

COMPARTIR EN REDES SOCIALES: Bookmark and Share
ETIQUETAS: