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21 noviembre 2008

12. Una geología torturada

Artículo: Ni Macondo ni Macdonalds: otra América es posible
Por: Gustavo Valdés de León

Si el sumario análisis de la diacronía no resulta estimulante el de la sincronía lo es menos aún. En efecto, como capas geológicas desordenadamente superpuestas, en Latinoamérica coexisten conflictivamente las mas variadas formaciones económico-sociales, que describiremos a continuación. . Precarias economías agrícolas de subsistencia, de carácter pre capitalista –por no decir pre colombino–, casi siempre asociadas a estructuras de propiedad y producción típicamente feudales: un minúsculo sector de terratenientes –familias “tradicionales” con arrestos aristocráticos– detentan la propiedad de la mayor parte de la tierra mientras miles de familias campesinas, en su mayoría indígenas, soportan relaciones de servidumbre o apenas sobreviven en minifundios escasamente productivos. . Conglomerados económicos modernos, “en desarrollo”, empeñados en implantar en sus países –si bien de manera tardía– la Revolución Industrial, siguiendo el modelo de las naciones europeas del siglo XIX –pero en las condiciones de la Globalización asimétrica del siglo XXI.

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En determinadas regiones de algunos países, Brasil, México y en menor grado la Argentina, estos actores han logrado edificar vigorosos polos industriales y aspiran a la modernización efectiva de las economías nacionales y a un tipo de participación menos inequitativa en el mercado internacional, formalizando acuerdos regionales como el Mercosur. Grandes terratenientes, nacionales e internacionales, dedicados a la producción de bienes primarios de mínimo valor agregado con destino a la exportación. En algunos países, como la Argentina, estos sectores –popularmente designados como “la oligarquía”– constituyen un importante factor de poder y, en general, han sido el soporte político y burocrático –cuando no, ideológico– de los sucesivos gobiernos de facto que ese país ha soportado, en particular durante la segunda mitad del siglo pasado. . Enclaves manufactureros de baja tecnología que emplean mano de obra barata e informal, adecuados a los procesos de desterritorialización implementados por las grandes corporaciones transnacionales, que van desde las “maquilas” de México y Centroamérica -en las cuales se confeccionan prendas de primeras marcas para el mercado internacional hasta los talleres clandestinos de Buenos Aires y alrededores en los cuales viven y trabajan miles de inmigrantes ilegales en estado cuasi servil, explotados por empresarios que destinan los productos al mercado local. Significativos sectores de la llamada “economía informal” o del trabajo “en negro” que producen y comercializan los mas variados productos y servicios en el contexto urbano, controlado por organizaciones de corte mafioso al margen de la legalidad y que, en algunos casos, dan ocupación a tantos trabajadores como los que funcionan dentro de los sistemas legales. . Minúsculos pero sumamente hiperquinéticos y ruidosos guetos “posmodernos” cosmopolitas, alienados en el consumismo y la tecnología, réplicas serviles o aplicados clones de las últimas tendencias de las modas estéticas y filosóficas europeas y norteamericanas que, en general, como sucede en todos los epigonismos, reproducen vicariamente y con un atraso considerable fórmulas que fueron novedosas, incluso progresistas, en sus países de origen 20 o 30 años atrás pero que ahora y en otros contextos carecen de vigencia o, pero aún, han devenido reaccionarias.

En los ambientes académicos esta tendencia se caracteriza por la compulsión a legitimar los postulados teóricos mediante el recurso, casi obsesivo, de citar masivamente a autores extranjeros prestigiosos, con marcada preferencia por representantes de los denominados post estructuralismo, post marxismo y diversos “post”: pretender aplicar al análisis de los problemas latinoamericanos las categorías ideológicas del posmodernismo, en un continente que aún no arribado a la Modernidad – pretender, por caso, deconstruir un sujeto que aún no está construido– es, por lo menos, impúdico. . Nuevas formas de organización popular, tanto urbanas
como rurales, que surgen al margen de las anquilosadas y desacreditadas estructuras políticas
y sindicales tradicionales, y que de manera autónoma se movilizan por las más diversas reivindicaciones: el acceso a la tierra o al trabajo, por una distribución mas equitativa del ingreso nacional, por los derechos humanos, los derechos de los indígenas y de las minorías y por la defensa del medio ambiente.

Las formaciones económico-sociales que hemos enumerado se disponen transversalmente, en el interior de cada uno de nuestros países, de distinta manera según la mayor o menor preponderancia de unas u otras en la economía nacional, el proceso histórico de cada país en particular, su disponibilidad de recursos naturales y fuentes de energía, su acceso a las tecnologías y su estructura de clases, configurando una cartografía compleja y laberíntica que se caracteriza por una enorme desigualdad en la distribución de la riqueza.

Hasta aquí hemos intentado describir las circunstancias históricas, sociales y culturales en las cuales ha sido fraguado el sujeto latinoamericano, el latinaje; veamos ahora que alternativas nos ofrece le presente coyuntura histórica del capitalismo tardío, el Imperio único y la Globalización asimétrica.


Acerca del autor:
Valdés de León, Gustavo (2006). Ni Macondo ni Macdonalds: otra América es posible. Acerca de la identidad latinoamericana. Artículo disponible en línea en las Actas de Diseño del Encuentro Latinoamericano de Diseño 2006 realizado por la Universidad de Palermo.
Gustavo Valdés de León es profesor regular de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. Miembro del Consejo Asesor de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. Es docente en otras universidades e Instituciones.

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