NOTICIAS RECIENTES

16 agosto 2008

La época moderna: de la resistencia a la imitación

Latinoamérica en la trama del Diseño.
Entre la utopía y la realidad


Por: Gustavo Valdés de León

La época moderna: de la resistencia a la imitación

La modernidad, por razones que se ha intentado explicar, llegó tardíamente a Latinoamérica y no a todos los países por igual; incluso en sus regiones mas deprimidas no ha llegado aún, ni lo hará, presumiblemente, en el futuro próximo. Sin embargo, sobre estructuras económicas precapitalistas –coexistencia de grandes latifundios explotados mediante el empleo de mano de obra servil o semi servil con minifundios de mera subsistencia, escaso o nulo acceso de grandes masas a la alfabetidad y a la escolarización, economías urbanas informales, raquitismo de las burguesías nacionales- se han ido estableciendo formas de comunicación y socialización típicas del capitalismo tardío: la Globalización económica y los hábitos culturales posmodernos han acelerado el proceso histórico de hibridación, cada vez mas volcada a la mera imitación y cuyo paradigma actual es la Internet, aún cuando del total de usuarios de la red apenas el 3,2 % corresponde a América Latina y el Caribe. (Bernardo Kliksberg, asesor del PNUD para América Latina, en Clarín 11/7/07) –en un continente en el cual, según la misma fuente “mas de 50 millones de jóvenes latinoamericanos están fuera del sistema educativo y del mercado de trabajo."

LEER MÁS >>


En los países relativamente mas avanzados (Brasil, México, la Argentina, Chile) el Diseño moderno como subproducto (y causa al mismo tiempo) de la Revolución Industrial primero y de las llamadas vanguardias artísticas después, es decir, como subproducto de la cultura europea, se ha consolidado como práctica social especializada, alcanzando incluso el estatus de disciplina universitaria, muchas veces bajo la égida de la Arquitectura.

No puede entonces sorprender que el Diseño moderno desde su origen haya sido construído en Latinoamérica a partir de la imitación, a veces oportunista, otras por mera casualidad, de los estilos europeos contemporáneos. La aplicación de esta política de imitación se verifica en los mas diversos ámbitos. Así, a fines del siglo XIX cuando la República Argentina había completado su inserción como país agro-exportador en la economía mundial, su Ejército adopta para la formación de sus cuadros el modelo militar prusiano por su eficacia y modernidad –decisión que acarreará dificultades políticas al estado argentino en el período de la Segunda Guerra Mundial-; las estaciones ferroviarias, los barrios aledaños y muchas de las fábricas de los años 30 se construyen siguiendo los modelos ingleses; el incipiente Diseño gráfico de mediados del siglo XX adopta como modelo el Estilo Tipográfico Internacional o Escuela Suiza. Y cuando, en la década de los 80, el Diseño alcanza estatus universitario los flamantes docentes –arquitectos reciclados a la gráfica, artistas plásticos, dibujantes publicitarios, fotógrafos, idóneos autodidactos, licenciados en disciplinas humanísticas- tienen que resolver la urgente cuestión de la enseñanza-aprendizaje del Diseño recurren al expediente de transpolar -de manera mecánica y acrítica y sin reparar en la radical diferencia entre los respectivos contextos- los ya anacrónicos métodos implementados en la época de la República de Weimar por la Staatliches Bauhaus, a los que agregarán los aportes de la Hochschule für Gestaltung de Ulm –que había sido justificadamente cerrada por decisión del Consejo de Baden-Württemberg... veinte años atrás.

De la misma manera, la orfandad teórica de las nuevas carreras fue solventada echando mano al corpus teórico de las tendencias predominantes en los países centrales, tomadas y reproducidas, en general, con considerable atraso: los métodos racionalistas y funcionalistas del Movimiento Moderno, adecuadamente sazonados con los arrestos revolucionarios de las vanguardias, los dogmas estructuralistas, la semiótica –o la semiología, como mas convenga a la ocasión-, el constructivismo, pero también el deconstructivismo, la teoría comunicativa del producto –traducida aquí como SP o semántica del producto-, la hermenéutica, la holística, los post estructuralismos, las lábiles propuestas posmodernas– y la enumeración podría continuarse- se van sucediento eclécticamente como paradigmas discursivos destinados a cubrir, precariamente, aquella orfandad –a falta de un vigoroso pensamiento propio situado con firmeza en la problemática latinoamericana. El espíritu de imitación de los estilos de pensamiento foráneos, presente desde la Colonia, sigue siendo hasta hoy un rasgo, entre otros, de la cultura latinoamericana –y . por lo tanto, del Diseño y de la reflexión sobre su práctica.

Fuente:
Cuaderno del Centro de Estudios en DyC [Ensayos] Vol. 26. Agosto, 2008.
Artículo original: Cuaderno Nro. 26 del Centro de Estudios de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. (Pág. 53-61).

Gustavo Valdés de León: Diseñador Gráfico (Escuela Panamericana de Arte). Operador Grupal (Escuela Abierta de Psicología Operativa). Profesor regular de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. Miembro del Consejo Asesor de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. Es docente en otras universidades e Instituciones.

COMPARTIR EN REDES SOCIALES: Bookmark and Share
ETIQUETAS: ,

0 comentarios: