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04 agosto 2008

Códigos de las Culturas Precolombinas
y su relación con el Diseño

¿Conocimiento ó Pensamiento Racional de las culturas
precolombinas?


Entendemos como conocimiento a la interacción de cuatro elementos: el sujeto que conoce, el objeto conocido, la operación misma de conocer y el resultado obtenido que es la información recabada acerca del objeto; y pensamiento racional como un conjunto de acciones causales y de registro en la memoria.

La interrogante que planteamos ahora es, ¿Qué patrón se debe seguir para definir si fue conocimiento o pensamiento racional en el contexto en que se desarrollaron?. El argumento que planteamos es simple, es una interrelación de ambos conceptos, el uno se refuerza en el otro; si desarrollamos los conceptos dentro del contexto del tiempo y las relaciones culturales, los registros inscritos en los artefactos culturales se llegan a convertir en la información recabada acerca del objeto y que queda como huella como “relación con un pasado que se sustrae a la memoria e introduce en la vida de los signos lo incalculable, lo exterior”. [1]


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Platón nos dice que el mundo visible ha sido hecho necesariamente según un modelo, que existen cosas que siempre han estado y que nunca cambian y por tanto el individuo mediante el aprendizaje y un pensamiento racional las inserta en su vida cotidiana, y existen cosas que nunca son y siempre cambian y que se obtienen a través de la opinión y la percepción. En este último rango es donde interviene el individuo como creador de un modelo generador, capaz de simbolizar y en busca de la armonía. Hildegard von Bingen, nos dice, esta valoración de la armonía de todo lo creado, tematizada en la cosmología y en la preocupación por el mundo natural, y en la dimensión simbólica como un modo de transitar la densidad del vínculo y la distancia simultáneas entre lo visible y lo invisible. Este universo simbólico de sentido que ha creado el hombre desde sus orígenes basados en la percepción de los fenómenos naturales, situaciones y redes de comportamientos entre ellos como sujetos sociales, son los códigos de la cultura con que operan, son matrices de identidad que envuelven al conjunto de entes sociales, su capacidad de simbolizar se convierte en registros, huellas y vestigios cargados de significación inmediata, de realidades invisibles y más altas. Flavia Dezzutto, nos dice, “La medida del valor del símbolo, depende de la distancia de la cosa-signo y la realidad-misterio, del hiato que se experimenta entre ambos, y que impone como un salto de la cosa material visible a cierta profunda densidad que provocará la transferencia a la realidad oculta. [...] De ningún modo es el símbolo un ornamento accesorio del misterio, ni una pedagogía provisoria; es el instrumento coesencial de su comunicación.” [2]

Para los empiristas, como el filósofo John Locke, la fuente principal y prueba última del conocimiento era la percepción. Locke argumentó que todo conocimiento deriva de la experiencia, ya sea de la procedente del mundo externo, que imprime sensaciones en la mente, ya sea de la experiencia interna, cuando la mente refleja sus propias actividades. Afirmó que el conocimiento humano de los objetos físicos externos está siempre sujeto a los errores de los sentidos y concluyó que no se puede tener un conocimiento certero del mundo físico que resulte absoluto. David Hume afirmó que la mayor parte del conocimiento de la realidad descansa en la relación causa-efecto, y al no existir ninguna conexión lógica entre una causa dada y su efecto, no se puede esperar conocer ninguna realidad futura con certeza. [3]

El ser humano puede captar un objeto en tres diferentes niveles: El conocimiento sensible consiste en captar un objeto por medio de los sentidos; almacenando en nuestra memoria las imágenes de los objetos. El conocimiento conceptual, que consiste en representaciones invisibles, inmateriales, pero universales y esenciales. La principal diferencia entre el nivel sensible y el conceptual reside en la singularidad y universalidad que caracteriza, respectivamente, a estos dos tipos de conocimiento. El conocimiento sensible es singular y el conceptual universal (abstracto). El conocimiento holístico, es intuir un objeto, significa captarlo dentro de un amplio contexto, como elemento de una totalidad, sin estructuras ni límites definidos con claridad. La palabra holístico se refiere a esta totalidad percibida en el momento de la intuición. La principal diferencia entre el conocimiento holístico y conceptual reside en las estructuras. El primero carece de estructuras, o por lo menos, tiende a prescindir de ellas. El concepto, en cambio, es un conocimiento estructurado. Debido a esto, lo percibido a nivel intuitivo no se puede definir, se capta como un elemento de una totalidad, se tiene una vivencia de una presencia, pero sin poder expresarla adecuadamente- [4]. Por ejemplo: El momento de la salida del sol que estas culturas percibían (es un conocimiento sensible o de primer nivel). El captar el concepto de repetición de la acción consecutiva del movimiento del sol de forma diaria (esto es un conocimiento conceptual o de segundo nivel). Observar el valor de la acción que cumple el sol sobre otros elementos como la tierra, los cultivos, como símbolo de poder dentro de la sociedad, (esto es un conocimiento holístico o de tercer nivel).

El pensamiento andino se basa mucho en la cosmovisión, entendiendo cosmovisión como el “núcleo de una cultura” (Danbolt, 1997)[5]. El Antropólogo Adolf E. Jensen, en su teoría cosmológica nos dice, el dualismo se fundamenta en la naturaleza de las apariencias. Vista de cerca cada cultura se divide en opuestos, en subculturas en contraste que se definen mutuamente. La cultura se va construyendo permanentemente, siempre cambia. -A la sociedad no se le regala ni su autonomía ni su identidad en el concierto multicolor de las expresiones culturales; ambas tienen que ser conseguidas por medio de la defensa de, y del ataque contra las formas extranjeras, que presionan desde fuera para entrar y proliferan en el interior. Este concepto de cultura está inspirado en la biología y en la teoría evolucionista de Darwin, según las cuales el desarrollo de un organismo siempre va acompañado de la expulsión o destrucción de otros -. (Mohler 1994).[6]


Por: Vanessa A. Zúñiga T.
Abstract Cultura. Maestría en Diseño de la Universidad de Palermo. 2005.


Notas de Referencia:
[1] Palabra “indecible” que crea Levis Strauss y que se puede usar como elemento de análisis.
[2] (Chenu, M-D. La fe en la inteligencia. Barcelona: Editorial Estela, 1966, p. 150.). Disponible en línea: http://members.tripod.com.ar/hildegarda/Dezzutto.htm.
[3] Epistemología
[4] Idem
[5] Danbolt, Live. “Encuentro de cosmovisiones”, El encuentro entre la cultura y la religión de los autóctonos de Cañar y el evangelio. Abya-yala, Quito, 1997.
[6] La cultura del contraste. Sobre la diferencia y el sentido de pertenencia. Bernhard Streck. Disponible en línea: http://revistas.sim.ucm.es:2004/cps/1131558x/articulos/RASO0303110159A.PDF


Bibliografía:
- Danbolt, Live. “Encuentro de cosmovisiones”, El encuentro entre la cultura y la religión de los autóctonos de Cañar y el evangelio. Abya-yala, Quito, 1997.
- Streck, Bernhard. “La cultura del contraste. Sobre la diferencia y el sentido de pertenencia”. http://revistas.sim.ucm.es:2004/cps/1131558x/articulos/RASO0303110159A.PDF
- Dezzutto, Flavia. (Chenu, M-D. La fe en la inteligencia. Barcelona: Editorial Estela, 1966, p. 150.). http://members.tripod.com.ar/hildegarda/Dezzutto.htm.
- Bonell, Carmen. 2000. “La Divina Proporción, las formas geométricas”. Ediciones Alfaomega, Colombia.

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